AQUELLOS LARGOS VERANOS.
La verdad es que se nos hacian demasiado cortos. Justo cuando nos daban las vacaciones escolares nos ibamos para allá. Alli teniamos mucho campo, instalaciones deportivas, piscina comunitaria y sobre todo el rio. No había margen para el aburrimiento. Cuando cerraban la piscina los lunes, nos ibamos a bañar o, simplemente a deslizarnos con nuestras colchonetas rio abajo. Tambien pescábamos cangrejos y barbos. El rio Alberche en aquella época bajaba muy limpio(debe ser por la arena) y era una gozada disfrutar de ese agua tan fresca. Nuestra madre insistía en que llevaramos siempre agua. !!!Para qué!!! si teniamos toda la del rio. Ahora ni se me ocurre beberla.
Como la piscina nos quedaba un poco lejos, siempre había tiempo para las risas con los nuevos amigos que se iban incorporando. Cada verano se ampliaba la pandilla. Ya no eramos tan pocos.Habia ocasiones en que nos juntábamos mas de veinte entre chicos y chicas.
Cuando se pasó nuestra niñez, llegó nuestra explosion hormonal. Menuda pedazo de explosión.
Aparte de granos y otro tipo de cuestiones, ya no mirabas a las chicas como las mirabas antes, era de otro modo, distinto. Y se llegaron a formar y deshacer parejas. Asi es la vida. Unas veces te da y otra te quita.
La urbanización se nos había quedado pequeña, y el pueblo nos quedaba a unos tres kilómetros. Era ya tiempo de bares y de discotecas. Asi que cada noche quedábamos en los focos (Era la entrada de la urbanización) y en una larga pero nunca aburrida procesión, nos ibamos a pasarlo bien en el pueblo.
Solíamos ir al "Mi terraza".Más que una discoteca era una pista de baile en la que ponian buena música. Pinchaban música disco,rumbas y heavy metal. La entrada era muy baratita asi que la paga que nos daban nuestros padres daba mucho de si.
Pero siempre lo más cachondo era la vuelta a la urbanizacion a las tantas de la mañana. Siempre y con el rollo de las parejas alguien se perdia entre los trigales.La cuestion era quién con quién. Y los que no teníamos pareja aprendiamos a conocernos un poco más.
De esto ya han pasado muchos años. Pero yo y mis hermanos conservamos todavia muchos amigos. Esos amigos de la infancia de los que nunca te olvidas......
Jesusito, qué bien te lo pasabas. Era más divertido que mi pueblo, desde luego.
ResponderEliminarNieves